Sí, ya sé que la serie esa de los sesenta se desarrollaba en una ciudad normal y corriente (de la época), pero, qué queréis que os diga, ver a Batman correteando por las calles de una Nueva York cualquiera y encaramado a un edificio Chrysler cualquiera… pues, la verdad, no tiene encanto.
Acostumbrado a la Gotham oscura y surrealista que la hace única, contemplar al Rey de los murciélagos en una urbe post-contemporánea me deja frío, confundido y algo depre.
En las últimas semanas había leído varías críticas y todas buenas. También un aviso: lo aconsejable de ver la cinta en versión original por aquello de la pérdida en los juegos de voces de los distintos personajes. Sobre todo se hacía hincapié en la interpretación de Heath Ledger. Pues bien, -ya que la cantidad de cháchara no varía al hacer la traducción- como apuntó mi acompañante nada más terminar la pelicula: los diálogos… pues… no son tantos ni -por cierto- tan novedosos.
También se ha hablado mucho de que esta vez Batman es más “inestable” y se come el tarro en mayor medida con las cosas de su perra vida y el más perro mundo que le rodea. No acabo de ver más atormentamiento y crisis varias que en otras entregas, la verdad. Que yo recuerde, ya en la primera se plantea seriamente –por ejemplo- pirarse con la tipa de turno, cosa que se repite cansinamente en otros personajes de cómic llevados al cine, como Spiderman o Superman.
En fin, poca distinción en el fondo con respecto a las anteriores entregas, y bastante más en la forma: distinto escenario, reparto secundario de caché, escenas callejeras al estilo de una americanada cualquiera, muerte de la piba e intento fallido de que los personajes y las situaciones no encajen en los continuos y clásicos debates entre el bien y el mal.
Un intento de relectura que se queda en eso: en un intento.
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1 comentarios:
¿Para cuando el capitán Trueno en película?
Ese sí que es bueno ;)
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